
Nadie sabe que sería de ella si hubiera llegado a nuestros días, probablemente se encontraría en una situación similar a la fábrica de vidrio de la Trinidad o la fábrica de sombreros de José Espaiú en la calle Heliotropo, lo que es una certeza, es que la central térmica diseñada en 1906 por Aníbal González para la Cía. Sevillana de Electricidad, sería una autentica joya del patrimonio industrial sevillano y andaluz al que pocos edificios de esta tipología le harían sombra. Muy pocas de estas centrales de mastodónticas dimensiones han llegado a nuestros días, en nuestra provincia, podemos destacar la genial obra regionalista de la central eléctrica para la mina de Villanueva del Río y Minas, que data de 1922 y pocas más. La zona se vio expuesta a una gran transfomación a partir de los años 60, el solar que ocupaba, fue aprovechado por Sevillana de Electricidad, para construir su sede central, magnifica demostración del estilo internacional por otro lado. Ante la arquitectura moderna que florecía, la central se veía abocada a la desaparición, y más cuando su función también tocaba a su fin, tras 60 años de actividad.
Pero cómo era la central. Su estilo catalogado como modernista, era muy similar al edificio industrial que Aníbal González levantaría hacia 1910 en la calle Torneo, aunque de mayores dimensiones que este. Se trata de un edificio con 1750 m2 de planta, de al menos cuatro pisos de altura. Estaba formada por una gran nave dividida en tres cuerpos. El cuerpo central era el principal y estaba formado por grandes soportes verticales entre los que se insertaban grande vanos, las dos alas laterales eran algo más artísticas, con remates curvos. Parece ser que originalmente estaba pintada en blanco y amarillo.
El complejo incluía un chalet y un cerramiento con un diseño, algo más artístico que el edificio principal. Del gran edificio sobresalía una chimenea de ladrillo cercana a los 40 metros de altura. Su derribo comenzó en Agosto de 1968.











